Una verdadera Educación Inclusiva

En primer lugar, es fundamental señalar que para desarrollar una educación inclusiva que enseñe a trabajar de manera colaborativa con los demás, las escuelas deben implementar un liderazgo democrático entre sus directivos, docentes y alumnos. Este tipo de líder deja en los demás la capacidad de decidir.

El líder, no es uno solo, todos somos líderes. Es clave delegar 100% y confiar en el otro, así los demás irá creciendo como personas, sostenido en el pilar de la confianza potenciando la educación Inclusiva, y la justicia social se eliminaría todo indicio de exclusión, prejuicio y sesgos culturales por la pertenencia a determinada clase social, religión, género y tendencia sexual. Es así, como dar respuesta a los derechos humanos, con ello se entrega una verdadera educación de calidad, como lo plantea la Reforma Educacional, para esto es clave el rol de liderazgo que tengan el docente dentro del aula. Una educación inclusiva es fundamental para una mejor sociedad y así construir una verdadera justicia social equitativa y de calidad, garantizar el acceso, la plena participación y el aprendizaje de todos y cada uno de los estudiantes y de la comunidad escolar independiente de sus diferencias personales y procedencia.
A la hora de hablar de una escuela inclusiva. Es fundamental referirse al concepto de fraternidad entre la comunidad escolar, la fraternidad es un lazo indestructible que nos une con nuestros semejantes en nuestros intereses comunes; sin implicar condición social y económica alguna. Es un sentimiento que proviene del alma, es una expresión libre del amor hacia nuestros semejantes. No importando que tengamos diferentes creencias, ideología, gustos, aficiones o diferente posición social.
En la revolución francesa en el año de 1789, cuando se promulgaron «los derechos del hombre y del ciudadano», se habló en un inicio de la justicia, la igualdad y la libertad. Pero no se puede hablar de igualdad si no se es fraterno y no se puede hablar de libertad sin fraternidad
La fraternidad es el aprendizaje de nuestro propio ser, que nos induce a conocernos a nosotros mismos, por el conocimiento de nuestros semejantes y a la vez es el compañerismo de nuestros semejantes, para con nosotros mismos lograr alcanzar nuestros objetivos en común en post de una mejor sociedad.

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Dr.(c) Miguel Angel Rojas Pizarro.
Magister en Educación.
Magister Curriculum y Evaluación.
Profesor de Historia y Cs. Políticas.
Estudiante de Psicología UAC

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