Educando con Valores

El sistema económico dominante en la sociedad occidental durante los últimos años ha condicionado las problemáticas actuales hacia un enfoque individualista. Considerando la tendencia generalizada a la delegación de responsabilidades, vivimos en una sociedad de derechos sin el correlato correspondiente de deberes. Hoy en día, los jóvenes han crecido en un entorno sobreprotector y han recibido una educación que no los ha preparado para enfrentarse a la dura y cada vez más compleja y cambiante sociedad en la que les ha tocado vivir. (Sentido de la frustración y miedo al fracaso). Esto se ve reflejado en el alto porcentaje de deserción en la Educación Superior o en el aumento de licencias psiquiátricas laborales.

En este contexto, y considerando el concepto de los tres saberes, en los cuáles uno de los valores más preciados actualmente podemos señalar los entregados por cada familia. Si bien la escuela tiene un papel fundamental en la formación, educación y transmisión de valores, hoy en día la educación en algunos casos solo es vista como un bien de consumo, que sólo valora la entrega de conocimientos y se la juzga por la rentabilidad de lo que enseña. La familia y los amigos son los únicos elementos en la actualidad por excelencia del aprendizaje informal. Durante los últimos años la importancia de las redes sociales y nuevas tecnologías y los denominados nuevos “amigos virtuales” han registrado un ascenso muy fuerte entre los jóvenes. En consecuencia, lamentablemente los amigos que están de manera presente a veces son muy pocos. Los nuevos roles de la mujer potencian la aparición de nuevos modelos de familia. Si superamos con éxito la adaptación a la modernidad, las nuevas generaciones se insertarán con más herramientas y estarán mejor preparadas para la sociedad del futuro.

La importancia en cuanto al rol de colaboración de la familia con la escuela, y tomando en cuenta la situación actual en la cual nos encontramos, donde no sólo se han perdido valores en una sociedad de cambios, además de la empatía, resulta necesario más que nunca el cautelar las desigualdades sociales, la discriminación, etc. En consecuencia, la educación en valores ha de ser una tarea compartida por toda la comunidad escolar, continuada en el hogar y coordinada por la familia.
El abordar la promoción de valores desde las aulas, no es tarea única de la escuela, por lo cual se ha de poner los medios suficientes para que esta labor, y esta colaboración debiese ser el primer objetivo del Estado. A juicio personal la Reforma Educacional debe comenzar por aquí.

Para poder llevar a cabo lo mencionado, dentro las instituciones educativos es fundamental que toda la comunidad escolar en conjunto pueda construir sus tres saberes (saber ser, ser, saber hacer; es decir valores, conocimiento y habilidades) como una carta de ruta y con ello el establecimiento podrá construir la visión de la institución que desean, el perfil de alumno y profesor que requiere esta sociedad cambiante y por último se podrá desarrollar la misión de la institución reflejada en el Proyecto Educativo Institucional (PEI) y currículo dentro del aula. Para finalizar cito al filósofo romano Seneca quien señala “Ningún viento es favorable para quien no sabe a dónde va».

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Dr.(c) Miguel Angel Rojas Pizarro.
Magister en Educación.
Magister Curriculum y Evaluación.
Profesor de Historia y Cs. Políticas.
Estudiante de Psicología UAC

 

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